Una ONG puede no repartir beneficios, pero eso no significa que esté libre de riesgos. Tiene una junta directiva, administra fondos, firma contratos, recibe donaciones, gestiona equipos y, en muchos casos, solicita subvenciones públicas. Cada una de esas decisiones puede generar responsabilidades para las personas que las toman.

Cuando aparece una reclamación, la organización y sus responsables no afrontan exactamente el mismo riesgo. Un seguro de responsabilidad civil general puede proteger a la entidad ante ciertos daños derivados de su actividad. El seguro D&O para ONG y asociaciones responde a otra cuestión: qué ocurre cuando se reclama personalmente a un administrador, miembro de la junta, gerente o directivo por una decisión de gestión.

Este artículo explica qué significa esa cobertura, quién puede necesitarla y qué conviene revisar antes de contratarla.

¿Qué es un seguro D&O para una ONG?

D&O son las siglas de Directors & Officers. En España suele hablarse de seguro de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos. Es una póliza pensada para cubrir determinadas reclamaciones contra las personas que dirigen una sociedad, asociación, fundación u otra entidad.

La reclamación puede relacionarse con un acto u omisión cometido durante la gestión: aprobar un gasto, seleccionar un proveedor, contratar o despedir a una persona, gestionar una subvención, supervisar las cuentas o tomar una decisión que afecte a un socio o beneficiario. La póliza puede asumir gastos de defensa jurídica y otras cantidades cubiertas, siempre dentro de sus condiciones.

No es un permiso para actuar sin cuidado. Tampoco convierte una conducta dolosa en asegurable. Su finalidad es que una persona que ejerce una función de dirección no tenga que afrontar en solitario los costes de una reclamación cubierta.

¿Por qué una asociación o fundación necesita valorar esta protección?

La ausencia de ánimo de lucro no elimina las obligaciones de quienes administran una entidad. Una junta directiva debe actuar con diligencia, respetar los estatutos, cuidar el patrimonio de la organización y cumplir las normas que afectan a su actividad. Una fundación cuenta, a su vez, con un patronato que asume responsabilidades propias.

El riesgo puede aparecer en una organización pequeña, con personas voluntarias y un presupuesto ajustado. Cuando los recursos son limitados, una reclamación prolongada puede tener un efecto muy difícil de absorber. Los gastos de abogados, procuradores, peritos o asesores pueden salir de la tesorería de la entidad o afectar a la situación personal de quien ocupa el cargo.

También existe una falsa sensación de seguridad cuando los miembros de la junta no cobran. La gratuidad del cargo no elimina la responsabilidad derivada de las decisiones adoptadas. Ser voluntario explica la motivación de la persona, pero no cambia por sí solo el alcance de sus obligaciones.

¿Quién puede reclamar a los responsables de una ONG?

Las reclamaciones pueden proceder de personas vinculadas a la organización o de terceros. El origen y el contenido de cada acción determinarán si existe cobertura.

Entre los posibles reclamantes están:

  • Socios que consideren perjudicados sus derechos o intereses.
  • Donantes que cuestionen el destino o la gestión de sus aportaciones.
  • Beneficiarios de los programas y servicios de la entidad.
  • Empleados o exempleados por decisiones laborales.
  • Proveedores que atribuyan un perjuicio a un incumplimiento o una decisión de gestión.
  • Administraciones públicas en relación con subvenciones, obligaciones fiscales o requisitos administrativos.
  • Otras entidades, patronos, miembros de la junta o representantes legales.
  • La propia organización, cuando reclama daños a una persona de su órgano de gobierno.

No todas las reclamaciones tienen razón ni todas llegan a juicio. El coste de responder puede aparecer antes. La junta necesita preservar documentos, revisar actas, contestar requerimientos y contar con asesoramiento profesional.

Cinco situaciones habituales que pueden activar el riesgo

Una subvención que debe reintegrarse

Una administración puede exigir el reintegro total o parcial de una subvención si considera que no se han cumplido las condiciones de la convocatoria, que faltan justificantes o que el dinero se destinó a una finalidad distinta. La entidad tendrá que responder al expediente, y sus responsables pueden ser objeto de una reclamación personal en determinados supuestos.

Algunas pólizas incluyen gastos de defensa vinculados a procedimientos de reintegro de subvenciones. No debe confundirse esta garantía con el pago automático de la cantidad reclamada por la administración. El alcance exacto debe figurar expresamente en el condicionado.

Un conflicto laboral dentro de la organización

Las ONG también contratan personal, coordinan equipos y toman decisiones sobre salarios, funciones, despidos y organización del trabajo. Una persona empleada o antigua trabajadora puede reclamar por despido, discriminación, acoso u otra práctica laboral indebida.

La entidad puede ser la principal demandada, pero la acción también puede dirigirse contra la persona que tomó o supervisó la decisión. Una cobertura de prácticas de empleo puede incluir los gastos de defensa de directivos y de la propia organización, según el contrato.

Una decisión financiera cuestionada

Una junta decide aceptar una financiación, cerrar un proyecto, comprar material o contratar un servicio externo. Meses después, un socio o donante considera que la decisión fue perjudicial y reclama una compensación.

La aprobación colectiva de una decisión no impide que se examine la actuación de quienes intervinieron. Por eso es relevante conservar actas, informes, presupuestos y criterios empleados. El seguro puede ayudar con la defensa, pero no sustituye una buena documentación de gobierno.

Un problema de cumplimiento

Las entidades sin ánimo de lucro manejan datos personales, reciben fondos, organizan actividades y pueden trabajar con colectivos especialmente sensibles. Un error de cumplimiento puede dar lugar a una investigación, una reclamación o un daño reputacional.

La garantía aplicable dependerá del hecho concreto. La póliza D&O no sustituye un seguro de ciberriesgos, una RC de explotación o un protocolo de protección de personas vulnerables. Cada solución cubre una parte diferente del riesgo.

Una reclamación después del cambio de junta

Las personas que dejan su cargo pueden recibir una reclamación por hechos ocurridos durante su mandato. Una nueva junta puede detectar una incidencia antigua, un proveedor puede reclamar varios meses después o una administración puede revisar una justificación anterior.

La retroactividad y el periodo posterior al cese son dos elementos decisivos. La continuidad no debe darse por supuesta al cambiar de póliza: hay que revisar fechas, notificaciones y posibles circunstancias conocidas.

Coberturas que conviene revisar en un seguro D&O para ONG

Cada contrato tiene una redacción propia, pero estas garantías suelen merecer una atención especial:

  • Defensa jurídica: abogados, procuradores, peritos y otros gastos vinculados a una reclamación cubierta.
  • Anticipo de gastos: pago de la defensa antes de que termine el procedimiento, sujeto a las condiciones pactadas.
  • Fianzas: garantías económicas exigidas durante ciertos procedimientos, cuando estén incluidas.
  • Reclamaciones laborales: protección ante acusaciones de despido improcedente, discriminación, acoso u otras prácticas de empleo.
  • Investigaciones administrativas: gastos de representación y defensa ante determinados organismos.
  • Reintegro de subvenciones: defensa frente a procedimientos relacionados con fondos públicos, si se ha contratado la garantía.
  • Responsabilidad tributaria: cobertura que puede operar de forma subsidiaria y con límites concretos.
  • Gastos de gestión de crisis: asesoramiento de comunicación para contener el impacto de una reclamación cubierta.
  • Antiguos cargos: extensión para administradores y directivos que ya no ocupan su puesto.
  • Herederos y representantes: extensión que algunos contratos contemplan cuando la reclamación afecta a una persona asegurada fallecida o incapacitada.

El nombre de una garantía no basta para saber qué cubre. Hay que revisar quién puede reclamar, qué se considera reclamación, qué gastos entran, qué límite tiene cada apartado y qué exclusiones pueden dejarlo fuera.

¿El seguro D&O cubre el reintegro de una subvención?

Puede cubrir los gastos de defensa de una persona asegurada ante un procedimiento de reintegro, si esa garantía aparece en la póliza. Esto no significa que la aseguradora vaya a pagar cualquier cantidad que la administración exija a la ONG.

Conviene distinguir entre la defensa del expediente, la responsabilidad personal del directivo y la deuda principal de la entidad. Son conceptos diferentes. Antes de contratar, pregunta si la cobertura incluye procedimientos administrativos, si funciona desde el primer requerimiento y si existe un sublímite específico.

También conviene comunicar pronto cualquier circunstancia que pueda convertirse en reclamación. Esperar a recibir una demanda formal puede dificultar la gestión del siniestro si el contrato exige una notificación temprana.

¿Protege el seguro D&O a una persona voluntaria?

Puede hacerlo si la persona voluntaria aparece dentro de la definición de persona asegurada o ejerce funciones que la póliza contempla. La palabra “voluntario” no determina por sí sola la cobertura. Lo relevante es el cargo, la función real, la relación con la entidad y el texto del contrato.

Una persona que participa en una actividad puntual no tiene el mismo perfil que quien forma parte de la junta, firma contratos o decide sobre el uso de fondos. Conviene describir a la aseguradora cómo se organiza la entidad y quién tiene capacidad efectiva de decisión.

La póliza también puede contemplar a antiguos miembros de la junta, secretarios, directores ejecutivos, gerentes y empleados con funciones de dirección. No des por hecho que todos están incluidos: solicita que la definición quede clara.

D&O y responsabilidad civil general: dos protecciones distintas

La responsabilidad civil general suele centrarse en daños personales o materiales causados a terceros durante la actividad de la organización. Por ejemplo, una persona sufre un accidente en un evento organizado por la ONG o se produce un daño en un local alquilado.

El seguro D&O se ocupa de reclamaciones relacionadas con la gestión de administradores y directivos. Un socio puede cuestionar una decisión del órgano de gobierno, una persona empleada puede reclamar contra quien aprobó un despido o una administración puede iniciar un expediente que afecte a la gestión de fondos.

Una ONG puede necesitar ambas pólizas. También puede necesitar una cobertura de accidentes para voluntarios, ciberriesgos o responsabilidad civil profesional, según sus actividades. Puedes consultar el seguro D&O de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos y revisar cómo se diferencia de la responsabilidad civil profesional.

Qué revisar antes de contratar la póliza

Antes de pedir una propuesta, prepara una descripción honesta de la organización. La aseguradora necesitará conocer la actividad, la estructura y el historial de reclamaciones.

Comprueba estos puntos:

  1. Personas aseguradas: incluye junta directiva, patronato, gerencia, dirección ejecutiva y antiguos cargos cuando corresponda.
  2. Definición de entidad: confirma que la póliza acepta asociaciones, fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro.
  3. Reclamaciones por subvenciones: revisa si cubre defensa en expedientes de reintegro y con qué sublímite.
  4. Prácticas de empleo: comprueba la cobertura para conflictos laborales y si protege a la entidad.
  5. Responsabilidad tributaria y concursal: revisa el alcance real, el carácter subsidiario y las exclusiones.
  6. Base temporal: identifica retroactividad, fecha de continuidad y periodo posterior al cese.
  7. Gastos de defensa: verifica si consumen el límite general y si existe anticipo.
  8. Ámbito territorial: presta atención si la ONG trabaja con proyectos internacionales o recibe fondos extranjeros.
  9. Exclusiones: lee dolo, beneficio personal, reclamaciones conocidas, sanciones, daños corporales y responsabilidades asumidas por contrato.
  10. Procedimiento de notificación: conoce el plazo y el canal para comunicar una circunstancia o reclamación.

El límite adecuado dependerá de la actividad y del tamaño del riesgo, no solo del presupuesto anual. Una entidad pequeña puede tener un procedimiento complejo y costoso si trabaja con administraciones, maneja datos sensibles o desarrolla proyectos en varios territorios.

Buen gobierno y seguro D&O deben ir juntos

Una póliza no reemplaza las actas de la junta, la separación de funciones ni la rendición de cuentas. La mejor prevención empieza por definir quién decide, qué información se revisa y cómo se documentan los acuerdos.

También ayuda establecer un protocolo para conflictos de interés, conservar justificantes de subvenciones, revisar contratos importantes y comunicar a tiempo cualquier incidencia. Estas medidas protegen a la entidad y dan contexto a la defensa si surge una reclamación.

El seguro D&O aporta una respuesta económica y jurídica. El buen gobierno reduce la probabilidad de que el problema aparezca y mejora la capacidad de explicarlo si llega a producirse.

Una decisión responsable para la organización

Contratar un seguro D&O para una ONG no significa asumir que sus directivos actuarán mal. Significa reconocer que tomar decisiones tiene consecuencias y que una reclamación puede surgir incluso cuando se ha actuado con buena intención.

La cobertura debe adaptarse a la realidad de la entidad: junta o patronato, voluntariado, subvenciones, empleados, proyectos, donantes y ámbito geográfico. Revisa el condicionado completo, compara límites y pregunta qué ocurre con las personas que dejan el cargo.

Proteger a quienes gobiernan la organización también ayuda a proteger su misión. Una junta que cuenta con respaldo puede concentrarse en responder a la reclamación sin poner en peligro, desde el primer día, la continuidad de los proyectos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un seguro D&O para ONG?

Es una póliza de responsabilidad civil para administradores, miembros de juntas, patronos, gerentes y directivos de una organización. Puede cubrir gastos de defensa y otras garantías ante reclamaciones relacionadas con decisiones de gestión, siempre dentro de los límites, condiciones y exclusiones pactados.

¿Una asociación pequeña necesita un seguro D&O?

El tamaño de la asociación no elimina la responsabilidad de sus órganos de gobierno. Una entidad pequeña puede afrontar conflictos laborales, reclamaciones de socios o expedientes de subvenciones. La conveniencia depende de su actividad, estructura, presupuesto, personas aseguradas y nivel de exposición.

¿El D&O cubre a los miembros voluntarios de la junta?

Puede cubrirlos si la póliza los incluye como personas aseguradas o si encajan en la definición de administrador, directivo o miembro del órgano de gobierno. La gratuidad del cargo no determina la cobertura. Conviene describir sus funciones y pedir una confirmación expresa.

¿Cubre el seguro D&O una subvención que debe devolverse?

Algunas pólizas cubren los gastos de defensa ante un procedimiento de reintegro de subvenciones. No significa que paguen automáticamente la deuda principal reclamada a la entidad. Hay que comprobar la garantía, el sublímite, el momento de activación y las exclusiones.

¿Qué pasa con un directivo cuando deja la ONG?

La responsabilidad por decisiones tomadas durante su mandato puede plantearse después del cese. Por eso es relevante contratar retroactividad y un periodo posterior para comunicar reclamaciones, según las necesidades de la entidad. Antes de cancelar una póliza, revisa la continuidad temporal y la notificación.

¿La responsabilidad civil general sustituye al seguro D&O?

No. La RC general suele atender daños personales o materiales derivados de la actividad de la entidad. El D&O se centra en reclamaciones personales contra quienes administran o dirigen la organización. Son coberturas distintas y pueden resultar complementarias.