Los administradores y directivos toman decisiones que pueden afectar a la empresa, a sus socios, a trabajadores, a clientes y a terceros. Cuando una de esas decisiones causa un perjuicio, la reclamación puede dirigirse contra la sociedad, contra la persona que decidió o contra ambas.

El seguro D&O nace para proteger el patrimonio personal de administradores, consejeros y directivos frente a reclamaciones relacionadas con su gestión. No convierte cualquier decisión en asegurable ni elimina la necesidad de actuar con diligencia. Su valor está en aportar defensa y protección económica cuando se cumplen las condiciones del contrato.

Una de las partes que más dudas genera es la modalidad claims made, también llamada de reclamación hecha. En ella, la fecha en que se recibe y comunica la reclamación puede ser tan relevante como la fecha en que ocurrió la decisión cuestionada.

Qué es un seguro D&O

D&O son las siglas de Directors and Officers. En España se utiliza para identificar el seguro de responsabilidad civil de administradores y directivos. Su propósito es atender reclamaciones derivadas de actos incorrectos, errores, omisiones o decisiones de gestión atribuidas a personas que ejercen funciones de dirección.

La protección puede incluir gastos de defensa, fianzas, investigación y, cuando el contrato lo permite, indemnizaciones por daños. La extensión exacta depende de las condiciones generales, particulares y especiales. También pueden existir coberturas para la entidad, para antiguos administradores, para cónyuges o herederos y para empleados con funciones de dirección.

El seguro no sustituye las obligaciones legales del cargo. Tampoco cubre de forma automática multas, beneficios obtenidos de forma ilícita, actos intencionados ni reclamaciones que el asegurado conocía antes de contratar. La lectura del contrato es esencial.

Quién interviene en el contrato

Aunque las pólizas pueden variar, en un seguro D&O suelen aparecer estas figuras.

El tomador

El tomador suele ser la sociedad, cooperativa o entidad que contrata la póliza y paga la prima. La empresa busca proteger a sus administradores y disponer de una respuesta ordenada ante reclamaciones vinculadas con su gestión.

Ser tomador no significa necesariamente ser el asegurado principal. Esta diferencia explica parte de las confusiones habituales cuando una sociedad recibe una reclamación relacionada con uno de sus administradores.

El asegurado

El asegurado es la persona o entidad cuya responsabilidad queda protegida por el contrato. Puede incluir a administradores, consejeros, directivos, miembros de comités y otras personas con funciones de gestión si así lo define la póliza.

Conviene revisar si la definición alcanza a antiguos cargos, personas que acceden al puesto durante la vigencia, representantes en filiales y empleados que toman decisiones con capacidad directiva. Una responsabilidad real no siempre encaja con una definición limitada de asegurado.

El reclamante o tercero perjudicado

El reclamante puede ser un socio, accionista, trabajador, acreedor, cliente, proveedor, organismo público o la propia sociedad, cuando el contrato admite esa reclamación. El hecho de que la empresa sea tomadora no impide que pueda existir una reclamación de la entidad contra un administrador, pero suelen exigirse requisitos específicos.

La póliza puede pedir que una reclamación de la sociedad se formule mediante una acción social de responsabilidad o por otro cauce previsto en la legislación y en el contrato. No basta con una comunicación interna genérica.

Qué significa claims made

Una póliza claims made atiende, con carácter general, las reclamaciones recibidas durante el periodo de seguro, siempre que se cumplan las condiciones pactadas. El hecho que origina la reclamación puede ser anterior gracias a la retroactividad concedida, pero no debe tratarse de un asunto conocido o razonablemente previsible antes de la contratación.

La lógica se entiende mejor con un ejemplo. Un administrador aprueba una operación en 2023. En 2026, un socio recibe información y dirige una reclamación personal contra él durante la vigencia de la póliza. Si existe retroactividad desde 2023, el hecho puede quedar dentro del periodo temporal, siempre que el administrador no conociera antes una circunstancia que anticipara esa reclamación y el resto de requisitos se cumpla.

La modalidad exige una disciplina documental clara. Cada requerimiento debe fecharse, conservarse y comunicarse. Un error en la notificación puede abrir una discusión sobre si la póliza debe intervenir.

La diferencia entre hecho, circunstancia y reclamación

No todo aviso es igual. Una póliza puede distinguir entre el hecho que causa un perjuicio, una circunstancia que podría dar lugar a una reclamación y la reclamación formal dirigida al asegurado.

Una reclamación puede ser una demanda judicial, un requerimiento escrito, una comunicación administrativa, una reclamación arbitral o cualquier otra actuación que atribuya responsabilidad al asegurado. La definición concreta está en la póliza.

Una circunstancia es un hecho conocido que podría generar un reclamo futuro. Algunos contratos permiten notificarla durante la vigencia para que una reclamación posterior se vincule a la póliza en vigor cuando se comunicó. Esta posibilidad se conoce como notificación prospectiva o cobertura prospectiva.

Notificar una circunstancia no es lo mismo que informar de un problema genérico. Hay que describir los hechos con suficiente precisión para identificar el posible conflicto, sin ocultar información relevante ni anticipar conclusiones que no estén confirmadas.

Retroactividad y periodo adicional de notificación

La fecha retroactiva indica desde cuándo pueden quedar comprendidos los hechos que terminan en una reclamación recibida durante la vigencia. Cuanto más limitada sea, mayor riesgo existe al cambiar de aseguradora o al contratar el primer seguro D&O después de varios años de actividad.

El periodo adicional de notificación, también llamado periodo extendido de reporte, permite comunicar reclamaciones recibidas después del vencimiento por hechos ocurridos antes de la finalización. No suele ser automático en todos los contratos. Puede requerir una solicitud dentro de un plazo, el pago de una prima adicional y el cumplimiento de condiciones específicas.

Antes de cancelar una póliza, conviene confirmar por escrito:

  • Cuánto dura el periodo adicional.
  • Qué prima tiene y cuándo debe solicitarse.
  • Si cubre solo hechos anteriores al vencimiento.
  • Si se pierde al contratar una póliza sustitutiva.
  • Qué ocurre si la póliza termina por impago.
  • Cómo se coordinan las fechas retroactivas con el nuevo contrato.

Cambiar de aseguradora sin comparar estas fechas puede dejar un hueco temporal difícil de detectar hasta que aparece una reclamación.

Quién puede reclamar a un administrador

La responsabilidad de un administrador puede ser invocada por distintos sujetos. Cada reclamación tendrá su propia base y el seguro analizará si entra en el riesgo cubierto.

Entre los posibles reclamantes están:

  • La propia sociedad, mediante los mecanismos legales correspondientes.
  • Socios o accionistas que sufran un perjuicio.
  • Acreedores afectados por una conducta de gestión.
  • Clientes o proveedores que reciban un daño económico.
  • Trabajadores cuando la reclamación se dirige personalmente contra un directivo.
  • Organismos públicos en los supuestos que permita la ley y la póliza.
  • Administradores de insolvencia o representantes con legitimación para reclamar.

El seguro no cubre la responsabilidad por el mero hecho de ocupar un cargo. Debe existir una reclamación relacionada con funciones de administración y una conducta que encaje en la definición de acto incorrecto del contrato.

La acción social de responsabilidad

La sociedad puede reclamar a sus administradores cuando considera que una conducta ha causado un daño al patrimonio social. El cauce para hacerlo dependerá de la forma jurídica, la legislación aplicable y las reglas internas de la entidad.

En una póliza D&O, la acción social puede ser relevante porque algunas condiciones establecen cómo debe formularse la reclamación de la entidad tomadora contra sus propios administradores. El seguro puede exigir una demanda o una acción formal, no una simple discrepancia del consejo o una carta de protesta.

Las cooperativas, fundaciones y otras entidades pueden tener reglas propias. Por eso no es prudente trasladar automáticamente la solución de una sociedad mercantil a cualquier organización. La póliza y la norma aplicable deben leerse juntas.

Cómo comunicar una reclamación correctamente

Cuando un administrador recibe un requerimiento, la prioridad es proteger los plazos y conservar la información. Un protocolo práctico puede seguir esta secuencia:

  1. Identificar quién reclama y contra qué persona se dirige el escrito.
  2. Anotar la fecha, la hora y el canal por el que se recibió.
  3. Guardar el documento original y sus anexos.
  4. Informar al corredor o a la aseguradora según el procedimiento del contrato.
  5. Indicar si existen otros procedimientos relacionados.
  6. Evitar declaraciones públicas o acuerdos sin coordinar la defensa.
  7. Entregar la documentación solicitada con control de versiones.

La comunicación debe ser rápida, pero también precisa. Si todavía no se dispone de toda la información, puede notificarse el hecho inicial e indicar que se enviará la documentación pendiente. Lo arriesgado es dejar pasar el plazo porque aún no se conoce el importe definitivo del daño.

La colaboración con la aseguradora también cuenta. El asegurado debe permitir la defensa, entregar información veraz y evitar actuaciones que perjudiquen la posición jurídica del expediente.

Para revisar el alcance de estas garantías, puedes consultar el seguro D&O para consejeros y directivos y comparar la definición de asegurado, reclamación, retroactividad y gastos de defensa.

Exclusiones que conviene leer con calma

Los contratos D&O suelen excluir determinados riesgos. Entre los más habituales están:

  • Conductas dolosas, fraudulentas o intencionadamente ilícitas.
  • Beneficios o ventajas obtenidos sin derecho.
  • Multas y sanciones no asegurables legalmente.
  • Daños corporales o materiales cuando corresponden a otro seguro.
  • Reclamaciones conocidas antes de contratar.
  • Litigios iniciados antes de la fecha de continuidad.
  • Responsabilidades asumidas por contrato más allá de la ley.
  • Reclamaciones entre asegurados cuando existe una exclusión específica.
  • Obligaciones salariales, fiscales o de seguridad social de la sociedad.

Las exclusiones pueden tener excepciones. Una exclusión de conducta puede aplicarse tras una sentencia firme, mientras la defensa se presta inicialmente. Otra póliza puede operar con una redacción distinta. El resultado no se puede anticipar solo por el título de la exclusión.

También hay que atender a las franquicias, los sublímites, los gastos de defensa dentro o fuera del límite y las reglas de distribución cuando una demanda mezcla hechos cubiertos y no cubiertos.

Caso práctico: una reclamación recibida tras la renovación

Una cooperativa mantiene una póliza D&O hasta el 30 de junio. En mayo, el consejo detecta una posible operación perjudicial aprobada años antes, pero no recibe ningún requerimiento ni demanda. En julio, ya con una nueva póliza, la sociedad presenta una acción contra antiguos administradores.

La respuesta exige revisar varias fechas: cuándo se conoció la circunstancia, cuándo se formuló la acción, cuál era la fecha retroactiva de cada contrato y si existía un periodo adicional de notificación. También habrá que comprobar si la sociedad puede reclamar como tomadora y si el cauce empleado coincide con el exigido por la póliza.

No basta con afirmar que la decisión original ocurrió durante la primera póliza. En modalidad claims made, la reclamación y las notificaciones ocupan un lugar central.

Qué debe comprobar una empresa antes de contratar

Antes de elegir un seguro D&O, una empresa puede preparar una lista de preguntas para comparar ofertas:

  • ¿Qué personas están aseguradas desde el primer día?
  • ¿Se incluye a antiguos cargos y a quienes ocupen el puesto durante la vigencia?
  • ¿Cuál es la fecha retroactiva?
  • ¿Cómo define la póliza reclamación y circunstancia?
  • ¿Qué plazo existe para notificar?
  • ¿Hay cobertura prospectiva?
  • ¿Qué periodo adicional puede contratarse al vencimiento?
  • ¿La entidad tiene cobertura propia o solo aparece como tomadora?
  • ¿Cómo se gestionan reclamaciones entre la sociedad y sus administradores?
  • ¿Los gastos de defensa reducen el límite asegurado?
  • ¿Qué franquicias y sublímites se aplican?
  • ¿Qué exclusiones afectan a reclamaciones laborales, fiscales o regulatorias?

La prima importa, pero no debería ser el único criterio. Un límite alto con una definición estrecha de asegurado puede proteger menos de lo esperado. La comparación debe atender al riesgo real de la empresa y a la responsabilidad que asumen sus cargos.

Preguntas frecuentes

¿Quién paga normalmente el seguro D&O?

Lo habitual es que la sociedad o entidad administrada figure como tomadora y pague la prima. La protección se dirige a los administradores, consejeros y directivos incluidos como asegurados. El contrato puede establecer coberturas adicionales para la entidad, pero tomador y asegurado no son conceptos idénticos.

¿Qué significa que una póliza D&O sea claims made?

Significa que la cobertura se vincula, con carácter general, a las reclamaciones recibidas durante el periodo asegurado, respetando la retroactividad y las demás condiciones. Una decisión anterior puede estar incluida, pero una reclamación conocida antes de contratar o notificada fuera de plazo puede quedar excluida.

¿Qué es una cobertura prospectiva?

Es la posibilidad de comunicar durante la vigencia un hecho o circunstancia que podría originar una reclamación futura. Si el contrato lo permite y la notificación es válida, la reclamación posterior puede quedar vinculada a la póliza en vigor cuando se informó la circunstancia.

¿Puede reclamar la propia sociedad contra un administrador asegurado?

Puede ser posible cuando la póliza y la legislación admiten esa reclamación. Algunos contratos exigen una acción social de responsabilidad u otro procedimiento formal. Una discrepancia interna o una petición informal no siempre tiene la consideración de reclamación cubierta.

¿Qué ocurre si la reclamación llega después de cancelar la póliza?

Puede existir un periodo adicional de notificación, aunque no siempre es gratuito ni automático. Hay que solicitarlo dentro del plazo, pagar la prima prevista y cumplir las condiciones del contrato. La nueva póliza tampoco cubre necesariamente hechos conocidos antes de su inicio.

Una revisión que evita problemas

El seguro D&O puede ser una pieza importante para proteger a quienes administran una empresa, pero su funcionamiento depende de las definiciones y de los plazos. La modalidad claims made exige especial atención a la fecha de reclamación, la retroactividad, las circunstancias conocidas y los periodos adicionales de notificación.

Antes de contratar o renovar, revisa quién aparece como asegurado, qué reclamaciones se cubren, cómo se activa la defensa y qué exclusiones pueden dejar fuera un conflicto. Si necesitas valorar el riesgo de tu empresa, puedes conocer las opciones de seguro de responsabilidad para administradores con una revisión adaptada a tu actividad.